Presentación CAMPAMENTO FEMINISTA ¡VIVA BERTA!

COPINH


📣📣 #ATENCIÓN | mañana martes 4 de mayo presentaremos públicamente nuestro CAMPAMENTO FEMINISTA ¡VIVA BERTA!


📌 Invitados todos y todas, a las 9:00 am, frente a la Corte Suprema de Justicia en Tegucigalpa.


RNDDH – COPINH – OFRANEH

‘The Voice of a River’

International River

🎬Watch, ‘The Voice of a River’, a new short film about co-founder of International Rivers’ and first international #EarthDay co-organizer Mark Dubois.

👉https://youtube.com/watch?v=OQkEC08nTI8&ab_channel=MyGreenPod

Would you risk your life to save a river? This man did. #RiversUniteUs #EarthWeek

In 1979, Mark Dubois chained himself to a rock behind New Melones Dam in the USA’s Stanislaus River Canyon and threw away the key. This was no empty gesture: if the Army Corps of Engineers continued to fill the reservoir, Mark would drown. 42 years later, Mark’s story has been told in a short film released for Earth Day 2021. It’s hoped The Voice of a River, created by Citrix Systems and My Green Pod, and produced by Carlos Gonzalez, will remind everyone that one person’s actions can make lasting positive change. Competition Details The winner of our Earth Day competition will have 500 trees planted in their name, plus a certificate to say thank you! The trees will be planted in the tropics, through charity partner TreeSisters. To be in with a chance of making a huge difference to reforestation efforts, visit My Green Pod on Twitter, Instagram or Facebook for more information on how to enter. Good luck! Subscribe to the My Green Pod Newsletter: https://www.mygreenpod.com/subscribe/​ Socials Facebook: My Green Pod Instagram: @mygreenpod Twitter: @mygreenpod LinkedIn: My Green Pod My Green Pod Ltd is an independent, family-run UK business, founded by Katie Hill and Jarvis Smith. Our YouTube channel is a portal where you can learn how to live sustainably using content from the UK’s biggest ethical lifestyle magazine.

Comunicado Público COPINH

“La prueba que existe en contra del imputado David Castillo es contundente e irrebatible para comprobar su participación en el crimen contra Berta y otros delitos”

JusticiaParaBerta

CastilloCriminal

FaltanLosAtala

👉 https://copinh.org/2021/04/copinh

Jaime Jiménez, quinto defensor del Río Verde asesinado en Oaxaca en 2021

29 marzo, 2021

Jaime Jiménez Ruiz formó parte del movimiento por la defensa del Río Verde y fue agente municipal en Paso de la Reyna, una comunidad que se ha opuesto a megaproyectos y el extractivismo. Es el quinto defensor del territorio asesinado en la región en lo que va del año

Texto: Pedro Matías / Página 3

Foto: Educa Oaxaca

OAXACA.- El exagente municipal de Paso de la Reyna y defensor del Río Verde contra los megaproyectos, Jaime Jiménez Ruiz, fue asesinado la tarde del domingo 28 de marzo, en un camino de Santiago Jamiltepec, Oaxaca, denunció la organización Servicios para una Educación Alternativa (EDUCA). Se trata del quinto activista asesinado en Paso de la Reyna en lo que va del 2021.

Antes, el 23 de enero, fue asesinado el presidente del Comisariado Ejidal de Paso de la Reyna y defensor del territorio, Fidel Heras Cruz, y posteriormente, entre la noche del 14 al 15 de marzo de 2021, fueron ejecutados el suplente del agente municipal, Raymundo Robles Riaño, y sus acompañantes Noé Robles Cruz y Gerardo Mendoza Reyes.

Paso de la Reyna, comunidad símbolo de la lucha pacífica contra los megaproyectos y el extractivismo, como son los proyectos hidroeléctricos que amenazan al Río Verde, sufre el autoritarismo caciquil y la impunidad, que son las causas estructurales de la partida violenta de cinco de sus ciudadanos en este año, añadió la organización Educa en un pronunciamiento.

“Esta ola de violencia crece a la par de la total inoperancia de las instancias estatales y federales que deberían procurar justicia y velar por los derechos y la seguridad ciudadana”, denunció la organización.

Jaime Jiménez Ruiz formó parte del movimiento por la defensa del Río Verde, actualmente integraba el comité de la asociación ganadera local y se sabe que también que era militante activo de Morena. Su asesinato, destacó la organización Educa, demuestra que sigue en aumento la inseguridad en la comunidad de apenas 500 habitantes.

“A raíz de la crisis institucional que vive Oaxaca, a casi 24 horas del asesinato, las autoridades locales siguen esperando la llegada de la Policía Estatal para brindar medidas de seguridad”, puntualizó.

Impunidad permanente

El crimen contra Fidel Heras Cruz, cometido el 23 de enero de 2021 en la comunidad vecina de La Esperanza, sigue en total impunidad, pese a las amenazas de muerte contra el activista de parte de la familia caciquil que denunció la comunidad. Hasta hoy día, la comunidad Paso de la Reyna no cuenta con ninguna medida cautelar de parte de autoridades estatales o federales.

Finalmente exigieron a la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) que dicte a la brevedad medidas cautelares para la agencia Paso de la Reyna, a fin de salvaguardar la integridad de la ciudadanía y a la Fiscalía General del Estado la inmediata actuación para abrir las carpetas de investigación correspondientes.

Esta nota fue realizada por PÁGINA 3. La reproducimos con su autorización. Aquí puedes consultar la publicación original.

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Pedro Matías

Chile: indígenas huilliche defienden río Maullín ante extractivismo inmobiliario

Por Avispa

– 25 marzo, 2021 Share

Foto de Portada: Alex Vidal BrecasEn el lugar la comunidad leviñanco ta leufu levantó un rewe (sitio ceremonial) donde realizan ceremonias y rogativas.

Federico Valdés Bize

Si caminamos por la región de Los Lagos al sur de Chile, escucharemos hablar del Futawillimapu: el “gran territorio del sur” de los pueblos originarios huilliche-mapuche. Anterior a la colonización española e integración al Estado chileno, es un territorio que persiste y se reinventa. Si ponemos atención, observaremos una constelación de luchas indígenas reivindicando tierras ancestrales y defendiendo territorios de vida ante el avance de proyectos extractivistas.

En estos territorios se enfrentan diferentes maneras de ser, estar y comprender el mundo. Para los proyectos empresariales se trata de espacios con recursos naturales y humanos para la acumulación privada de capital. Para los colectivos indígenas son lugares de subsistencia económica y usufructo, habitación, crianza y reunión social, memoria, creación cultural y conexión con lo sagrado. Son lugares de vida y de reproducción de sus mundos, territorialidades que defienden ante su acelerada destrucción.

La destrucción del bosque en la comunidad autónoma huilliche Leviñanco Ta Leufu ha propiciado la muerte de una gran variedad de aves que habitaban el lugar y sus inmediaciones. Foto: Alex Vidal Brecas

Entre estas luchas de resistencia territorial veremos a la comunidad mapuche Weichan Mapu ante un proyecto eólico en las comunas de Frutillar y Puerto Octay. En la ciudad de Alerce encontraremos la defensa de los humedales urbanos frente a desarrollos inmobiliarios dada por la comunidad Pascual Huanel, el Lof Coñuecar, la Asociación Mapuche Lahuen, la Agrupación Ambiental y Cultural Futa Lawal Mapu y la Comunidad Mapuche Huilliche Pepiukelen. Esta última también ha dado lucha contra las salmoneras en Pargua, Calbuco. Cerca de Osorno presenciaremos la lucha de las comunidades Koyam Ke Che, Leufu Pilmaiquen Maihue, Nehuén Che y Mantilhue ante proyectos hidroeléctricos en el río Pilmaiquen. También podremos escuchar a la Agrupación Mapuche Ecológica Artístico Cultural Weñauca manifestándose en Puerto Varas contra la contaminación del lago Llanquihue y un proyecto hidroeléctrico en el río Maullín.

También percibiremos a la comunidad autónoma huilliche Leviñanco Ta Leufu, ubicada en las afueras de la ciudad de Llanquihue a orillas del río Maullín, defendiendo la tierra y el territorio ante la destrucción cometida por el proyecto inmobiliario de Alto Maullin Spa. Aunque violentada, invisibilizada y estigmatizada, esta comunidad resiste exponiendo sus cuerpos. Sobre su lucha por la vida trata este reportaje, que será publicado en dos partes.

El avance de las maquinarias de la inmobiliaria sobre la ladera del río Maullín arrasó con el
patrimonio cultural y la biodiversidad, destruyendo mas de 5mil metros cuadrados de
bosque nativo. Foto: Alex Vidal Brecas

ι PRIMERA PARTE ι

La comunidad huilliche “Águila Veloz del Río”

El werken (vocero) de la comunidad Leviñanco Ta Leufu (“Águila Veloz del Río”), Luis Navarro Navarro, está sentado en una esquina del amplio salón de la sede vecinal, ubicada en la ciudad de Llanquihue. Mientras su esposa e hijos entran y salen, saludan y escuchan en silencio, con rostros severos de tristeza y terror. Es 22 de diciembre de 2020 y hace unos días debieron abandonar su hogar ante el riesgo vital de gigantescas rocas que caían sobre su casa en la ribera del río, lanzadas por retroexcavadoras del proyecto inmobiliario Alto Maullín Spa. Desde entonces pernoctan en un barrio de esta sureña ciudad, localizada junto al lago del mismo nombre. Mientras nos enseña diversos documentos, que toma de una mesa repleta de carpetas, este hombre de 51 años dice “queremos contar esta historia, de cómo vivíamos y cómo queremos vivir”.

Aylin (10) es consolada por su madre al interior de su ruka, luego de ser testigo durante
semanas, de la sistemática destrucción del bosque donde habitan. Foto: Alex Vidal Brecas

Hace tres generaciones y provenientes de la isla Caguach en Chiloé, más de cien kilómetros al sur, la familia Leviñanco (Águila Veloz) migró para asentarse en la ribera del Maullín. Don Luis, a quien su madre no registró con el apellido Leviñanco por la discriminación, relata:

“Los huilliche somos gente sin punto fijo, nos movemos por el territorio, navegando por el río. Hace cerca de veinte años que hemos recorrido distintos lugares del río Maullín. Vivimos del río y del lago (Leufu Maullín y Kalafken Hueñauca), de la pesca desde el bote y del buceo por apnea. En el lecho del río recolectamos camarones y palos, que sacamos para hacer leña. No talamos los árboles del lugar, sino que los podamos. Además nos dedicamos a la recolección de frutos de avellano, que salen desde la segunda semana de febrero hasta marzo. Hace ocho años nos asentamos en un sector del río, donde ahora vivimos y tenemos este problema. Antes era inhabitable. Nosotros construimos una ruka y levantamos un rehue (vivienda tradicional y sitio ceremonial respectivamente), con orientación de los espíritus. Construimos una casa, una huerta y un invernadero”.

Este es un sitio de significancia cultural de la comunidad huilliche porque el uso consuetudinario del territorio comprende también una dimensión sagrada, según explica el werken:

“Al construir nuestro hogar excavamos con herramientas manuales y encontramos muchos metawes (cántaros de estilo mapuche). Incluso hallamos una cantera de greda. Pero no seguimos excavando, porque son propiedad de la ñuke mapu y los kuyfi (la madre tierra y la gente antigua, respectivamente). Sólo pueden sacarse mediante ceremonia. Aquí todo es templo, las aguas tienen ngen (espíritus), el rehue es nuestra conexión. Este lugar es el mundo del agua: el río Maullín es un mallin, es decir un hualve, humedal y pantano. En esta ladera hay dos trayenkos (cascadas). No vemos el leufu (río) como una cosa, lo vemos como un ser vivo”.

Luis Navarro, werken de la comunidad Leviñanco ta leufu, cuenta que su abuela materna
llegó hace tres generaciones, proveniente de la isla de Chiloé para asentarse en la ribera
del Rio Maullín. Foto: Alex Vidal Brecas

El lof (comunidad) Leviñanco, compuesto por alrededor de 20 personas, reivindica la propiedad del lugar que habita junto a la ribera del río, en sus años de posesión efectiva y también en un documento de “reconocimiento de herencia ancestral mapuche”. En este texto otorgado en 2015 por la autoridad regional huilliche del Cacique de Rahue, se señala que los “mapuches somos dueños legítimos de nuestras tierras por herencia ancestral, porque nuestros antepasados son dueños del territorio Butawillimapu, fundamentado en el parlamento de paz” de las Canoas o Rahue de 1793.

Los caciques huilliches son reconocidos en la Ley Indígena N.º 19.253. Señala este Cacique que “por su antepasado doña María Delfina Leviñanco Unquen, reconozco heredero ancestral y dueño legítimo de sus tierras al peñi Luis Enrique Navarro Navarro”, para luego añadir que “el heredero ocupa con posesión material y posesión histórica 57 hectáreas de tierras” junto al río. Un peritaje antropológico realizado en 2019 por Víctor Venegas, docente de la Universidad de Los Lagos, indica que el werken Navarro “tiene una presentación por estas tierras ancestrales en Conadi” (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena). El argumento de ancestralidad se sustenta en la historia del poblamiento huilliche en el Futawillimapu.

Calendarios y geografías del Futawillimapu

Junto a un estero afluente del río Maullín se encuentra Monte Verde, lugar donde se encontraron restos de un asentamiento humano de 14.800 años de antigüedad -de los más antiguos de América-, cuya evidencia sugiere que sus habitantes se movían por el río extrayendo e intercambiando recursos con otros pobladores del área. Antes de la conquista europea esta cuenca ya era hogar del pueblo junco, quienes junto a otros pueblos huilliches (gente del sur) ocupaban los valles y riberas de los ríos del Futawillimapu, conformando verdaderas “sociedades ribereñas”. El siglo XVI vería la conquista española y la posterior rebelión nativa, marcando por dos siglos al río Maullín como la frontera sur de los pueblos libres e insumisos del Futawillimapu y del Wallmapu mapuche. Desde sus fortificaciones los españoles realizaron malocas (sorpresivas internaciones militares) para tomar prisioneros y esclavizarlos, que causaron el despoblamiento parcial de esta zona fronteriza.

Para el huilliche la tierra tiene un sentido que va más allá de lo económico, diferente al
valor que el capitalismo extractivista le asigna. En la imagen, Cristóbal (22), miembro de la
comunidad descansa después de una jornada de pesca. Foto: Alex Vidal Brecas

A fines del siglo XVIII la victoriosa ofensiva militar española permitió disolver la frontera y recolonizar el Futawillimapu, logrando la apertura del camino entre Chiloé y Valdivia. La “pacificación” implicó el Parlamento y Tratado de las Canoas de 1793, donde los huilliches se subordinaron a la corona pero mantuvieron autonomía política. También cedieron territorios aunque conservaron la mayoría, incluyendo los territorios del río Maullín y del lago Llanquihue.

Los territorios y autonomía de los pueblos del Futawillimapu serán expoliados durante el siglo XIX, con su integración al naciente Estado chileno, desconociendo lo acordado en 1793. Los huilliches tuvieron problemas para obtener o registrar títulos de comisario, de merced o de juez y actas de posesión que certificasen su ocupación ancestral. El Estado declaró “tierra de nadie” grandes extensiones territoriales que los huilliches poseían mediante un patrón de ocupación semi nómade. Muchos territorios fueron incorporados como tierra fiscal, mucha de la cual se repartió desde mediados de siglo a colonos europeos, en un extenso “territorio de colonización” que incluía la cuenca del lago Llanquihue y el río Maullín.

Durante excavaciones miembros de la comunidad encontraron restos de alfarería, puntas
de flechas y artefactos líticos utilizados por antepasados que habitaron el lugar. Foto: Alex Vidal Brecas

La colonización implicó un paulatino despojo, compra-venta, apropiación, especulación y concentración de tierras, así como de certificación, radicación y reducción de territorios y comunidades huilliches. También implicó la quema de gigantescas extensiones de selva fría y el incremento en la explotación de milenarios bosques de alerce, cuyas tablas de fina madera se exportaban desde la Colonia.

En el siglo XX la pérdida territorial recluyó a los huilliches del Futawillimapu en pocas tierras reconocidas como indígenas, que defendieron ante el avance del latifundio y las forestales. Organizados en Juntas de Caciques y mediante Memoriales reclamaron territorio y autonomía. Recuperaron tierras y fueron desalojados, a veces con extrema violencia como en la matanza de Forrahue en 1912. Desterritorialización parcial, inquilinaje, migración urbana, proletarización y cambios identitarios son elementos de la incorporación subordinada de los pueblos huilliches a Chile. Es con el colonialismo interno cuando la estela de pueblos juncos y huilliches parece disolverse en las aguas del Maullín. Pero el Censo del 2017 indica que casi el 30% de la población de la comuna de Llanquihue señala pertenecer al pueblo mapuche, en Puerto Varas el 18%, en Los Muermos el 16%, en Puerto Montt el 21%, en Maullín el 21%. Todas son comunas (municipios) por donde pasa el río Maullín.

El río Maullín

El río Maullín (“cascada de lluvia” en lengua nativa) nace como desagüe natural del lago Llanquihue en la zona urbanizada de la comuna del mismo nombre. El lento y sinuoso fluir de sus aguas recorre con calma a través de las comunas de Puerto Varas, Puerto Montt y Los Muermos, para finalmente desembocar como un gigantesco estuario al Océano Pacífico en una zona rural de la comuna de Maullín. Son más de setenta kilómetros de variados paisajes de humedal, con bosques semi sumergidos, hualves, pantanos, turberas, totorales y marismas, con un salto de agua, pequeños rápidos y muchos remansos, que configuran ecosistemas de gran complejidad y biodiversidad. Viven aquí especies nativas, endémicas y migratorias: peces y anfibios, más de ciento cincuenta especies de aves silvestres, mamíferos como la nutria de río huillín, los felinos güiña y puma, el marsupial monito del monte y el ciervo pudú. Especies amenazadas o en peligro de extinción aquí encuentran un corredor biológico hídrico natural en el cual desarrollarse.

La pesca artesanal de subsistencia constituye una de las actividades económicas de esta
comunidad. Foto: Alex Vidal Brecas

En el siglo XX el río Maullín sirvió como medio de transporte, lugar de pesca y recolección, soporte agrícola, ganadero e industrial, y últimamente como atractivo turístico. El habitar junto al río ha generado una identidad ribereña local que, en el último lustro, se volvió regional cuando el río enfrentó la amenaza de una central hidroeléctrica proyectada en sus aguas. Desde el nacimiento hasta la desembocadura, comunidades y organizaciones se han movilizado para defender y proteger su río. Hoy los ribereños valoran la ecología y el patrimonio del río, también los usos sustentables del mismo, para crear estrategias de conservación del río y su cuenca. 

En el año 2002 cerca de setenta y cinco mil hectáreas del impresionante paisaje fluvial fueron declaradas Sitio Prioritario de Conservación para la Estrategia Nacional de Biodiversidad. En el 2016 más de mil trescientas hectáreas de sus humedales fueron incorporadas a la Red Hemisférica de Aves Playeras, como sitio protegido a nivel mundial dada su relevancia para aves migratorias. Finalmente en el 2019 el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad declaró la creación del Santuario de la Naturaleza del Río Maullín, que comprende más de ocho mil hectáreas de sus humedales. Estas figuras de conservación territorial relevan el valor y dan protección legal a los ecosistemas del río.

En el interior de la ruka se puede apreciar un makuñ (manta) y la wenufoye (bandera). Foto: Alex Vidal Brecas

Expansión inmobiliaria sobre el río

La salud ecosistémica y biodiversidad del río tiene hoy un inesperado y paradojal correlato: el Maullín y sus riberas forman un atractivo paisaje natural que se mercantiliza en la explosiva especulación inmobiliaria que experimenta toda la región. El negocio de bienes raíces tiene en las “parcelas de agrado” una oferta que se valoriza cada día: “Bosques del Maullín”, “Ríos del Chucao”, “Condominio Bosque Río”, entre otros, son parcelaciones cuya publicidad resalta la prístina naturaleza circundante, la exclusividad del lugar y la alta plusvalía del inmueble.

Esto se realiza en base al Decreto Ley 3.516 de 1980 que establece normas sobre división de predios rústicos, es decir que se encuentran fuera del límite urbano y tienen una aptitud agrícola, ganadera y forestal o se componen de bosque nativo. El decreto prohíbe cambiar el uso rural de los predios subdivididos, sin embargo en la práctica avanza la urbanización irregular de extensos territorios rurales en todo el país y la región, con nocivos efectos socioambientales descritos por urbanistas y ecólogos. Si antes el extractivismo regional tuvo como objeto a esclavos y alerces, hoy el extractivismo inmobiliario es un negocio particular que implica la destrucción de suelos, ecosistemas, paisajes, bienes comunes y formas de vida.

Las rukas (vivienda huilliche) donde habita la comunidad leviñanco ta leufu, fueron
construidas de forma cónica y base circular como las antiguas vivendas huilliche. Foto: Alex Vidal Brecas

El conflicto que aquí exponemos se inscribe en este proceso y se remonta a enero de 2019, cuando un proyecto inmobiliario se instaló en el predio de 50 hectáreas que el Lof Leviñanco reclama. Mediante un vídeo publicado en redes sociales, el werken Navarro denunció que estaban

“siendo amedrentados por unos latifundistas que llegaron de Santiago, ricos que han estado trabajando en temas de construcción de viviendas, que dicen que ahora otro ladrón de tierras les vendió nuestra tierra a ellos y que por eso ellos nos quieren desalojar […] nos ha amenazado de muerte sino salimos de este territorio. Si no le entregamos el río y la ribera del mismo […]

Vista del río Maullín que nace en la ciudad de Llanquihue al sur de Chile, recorre 85
kilómetros antes de desembocar en el océano Pacifico. Foto: Alex Vidal Brecas

Ante esa amenaza, nosotros decimos a este latifundista que puede irse donde quiera con su cagá de plata y con su cagá de amenazas. Nosotros no vamos a abandonar nuestra cultura, no vamos a abandonar nuestra espiritualidad […] Estas tierras son huilliches, y nuestra visión y nuestra tarea y nuestro trabajo y nuestra vida, se va a ir en mantener nuestra cultura y mantener nuestra espiritualidad, cueste lo que cueste”.

Toma de dron por la zona

Finalmente aquel proyecto no se realizó, pero el predio rural fue comprado en octubre de 2019 por la empresa de giro inmobiliario “Alto Maullín SpA”, para desarrollar el proyecto de parcelaciones “Alto Maullín Parque Natural Residencial”. Constituida en mayo de 2019, su gerente general y representante legal es Rolando Winkler Fuchslocher, sus accionistas a partes iguales son Inversiones Alma Sur SpA y Chacra 40 SpA, respectivamente representadas por Germán Egon Strauch y Rolando Winkler Fuchslocher.

Toma de dron por la zona

Rolando Winkler también es socio en Inmobiliaria e Inversiones Winkler & Nasler Limitada, también denominada Inmobiliaria Alto Los Colonos, que desarrolla el condominio del mismo nombre en la comuna de Frutillar, bajo el lema “Olvida el concepto de ‘nueva normalidad’, ven a construir tu propia realidad”. Son más de cien parcelas en venta, por un precio de noventa millones de pesos cada una. Tanto en la parcelación de Frutillar como en la de Llanquihue, Winkler trabaja junto a la empresa Südwind Gestión Inmobiliaria, corredora de propiedades cuyo representante es Walter Arnold Mueller. Las faenas de maquinaria en la parcelación Alto Maullín son hechas por la Constructora Stange Hermanos Limitada. Por otra parte Rolando Winkler es representante de Franquicias Gastronómicas PIM’S, dueña del Restaurant PIM’S en Puerto Varas.

Toma de dron por la zona

El desarrollo inmobiliario “Parque Natural Residencial” de Alto Maullín SpA, en las afueras de Llanquihue, consiste en la subdivisión y urbanización del predio rural. Son ochenta y siete parcelas que tienen desde quinientos metros cuadrados, puestas a la venta a un precio aproximado de ochenta y tres millones de pesos cada una. Se construye también infraestructura de caminos de doce metros de ancho, agua y electrificación subterránea, sistema de agua de pozo profundo, áreas comunes con plazas, jardines y miradores, ciclovía, entrada vigilada por guardia y portón automático. Su publicidad oferta “un estilo de vida natural” desarrollando “un concepto que se adapte totalmente a la naturaleza y futuro de nuestras familias”, acompañando el eslogan con fotografías de paisaje con ríos, bosques y montañas. Sin embargo el desarrollo del proyecto ha estado marcado por el conflicto socioambiental, la violencia hacia la familia Leviñanco y la destrucción del río Maullín.

Toma de dron por la zona

Violencia y destrucción en la ribera

Según archivos judiciales y testimonios recopilados, la disputa entre la inmobiliaria Alto Maullín SpA y el Lof Leviñanco Ta Leufu comenzó el 31 de julio de 2020, al iniciar la empresa los trabajos topográficos para realizar un camino al río desde lo alto del cerro hasta la ribera. Según relata Luis Navarro, Rolando Winkler y otra persona llegaron sin previo aviso y sin mascarilla hasta la ruca del lof Leviñanco, fotografiando a escondidas a su esposa, hijo e hija menor de edad. Cuando los encararon, señala el werken, recibieron burlas y amenazas. Por su parte, Winkler relata que él bajó al lugar, pero al constatar tala de árboles y una ruka volvió a la cima del cerro, donde dice que Navarro le amenazó y dio un puñetazo. Ambos acudieron a la subcomisaría de Llanquihue a presentar las respectivas denuncias.

Toma de dron por la zona

Desde entonces y en el transcurso de los meses, se sucedieron una serie de escaramuzas. Navarro señala que “a medida que pasaron los meses, la gravedad de los avances de la inmobiliaria se fue incrementando”. Entonces junto a su familia comenzaron a difundir vídeos en redes sociales, denunciando los hechos y mostrando el avance de las máquinas sobre el bosque en la ladera del río. Por su parte, Winkler y sus trabajadores hicieron denuncias por amenazas de Navarro si iniciaban las obras, incluyendo una denuncia por retiro de los estacones que servían de guía para la apertura de caminos.

El 4 de agosto en la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, la inmobiliaria presentó un recurso de protección a favor del representante de la empresa y sus trabajadores en contra de Luis Navarro (1645-2020). El 6 de agosto Navarro se comunicó con la oficina regional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) para requerir su intervención en el caso. Navarro acusó ser vulnerado en sus derechos, sufriendo junto a su familia del amedrentamiento de particulares a causa de su lucha por proteger su tierra ancestral. Argumentó que es un lugar de prácticas culturales mapuche, con patrimonio histórico y biodiversidad, que resultaría dañado por las obras proyectadas para abrir un camino y un embarcadero. El 31 de agosto el director regional de la Corporación derivó tal requerimiento al director nacional del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), solicitando apoyo y asesoría para la comunidad Leviñanco. También escribió al presidente del Consejo de Monumentos Nacionales solicitando asesoría para proteger el patrimonio histórico de esta comunidad huilliche. No hubo respuesta efectiva de parte de estos organismos del Estado.

Toma de dron por la zona

El 16 de septiembre el tribunal de Puerto Montt dictó sentencia en el recurso de protección presentado por la inmobiliaria, resolviendo que Navarro debía abstenerse de acercarse a Winkler y sus cuidadores, como también abstenerse de realizar en redes sociales publicaciones que afectasen su imagen y honra. Pero el tribunal no ordenó el desalojo, pues esta no era una causa sobre las tierras. Ese día las retroexcavadoras de la Constructora Stange Hermanos comenzaron a abrir el camino al río. Sin contar con los permisos ambientales necesarios para tal obra de urbanización en un Sitio Prioritario de Conservación. Según una denuncia del cuidador del fundo y del operario de retroexcavadora, Navarro se interpuso delante de la maquinaria, “manifestando que no se iba a dejar que trabajara la máquina hasta que esté resuelto por tribunales ya que él estaba en su sector que le corresponde y que son tierras patrimoniales” y “ancestrales”.

El 19 de septiembre Luis Navarro denunció faenas no autorizadas de retroexcavadora en su predio, mencionando la existencia de un litigio en tribunal civil con su vecino y posibles amenazas hacia su familia. Un mes después, en un correo electrónico dirigido al general de Carabineros de la Décima Zona y a la Subcomisaría de Llanquihue, Luis Navarro señalaba:

“me permito informar que el día de hoy 18 de noviembre del 2020 siendo las 11:15 horas, se ha llamado en reiteradas oportunidades de distintos teléfonos de la subcomisaría de Llanquihue, quienes no han respondido al llamado de los habitantes de la comunidad Leviñanco ta leufu, ubicada en la ladera del río Maullín, ante la emergencia ocurrida debido a que en el alto del cerro se encuentra una máquina, tipo excavadora, arrojando rocas de gran magnitud desde gran altura en dirección a las rukas y casas de la comunidad, produciéndose un riesgo inminente de que estas rocas caigan no solo en las viviendas, sino que golpeen a las personas, adultos y niños que habitan el lugar; se requiere presencia policial a fin de evitar heridos en el lugar, por lo que solicito su intervención”. En un correo posterior agrega: “es imperativo informar que el conductor de la retroexcavadora atacó con la máquina al cona [valiente, mocetón] de la comunidad, tratando de aplastarlo. Solicito su intervención para encomendar personal policial en el lugar.”

Toma de dron por la zona

Mientras se denunciaba ante Carabineros y Policía de Investigaciones, en la ladera del río aumentaba la intensidad de las faenas, con retroexcavadoras removiendo bosque nativo y grandes volúmenes de tierra. La Fiscalía y el Juzgado de Garantía de Puerto Varas desestimaban investigar reiteradas denuncias por destrucción ambiental y agresión a la comunidad (3353-2020, 3562-2020 y 346-2021). A principios de diciembre las retroexcavadoras “comenzaron a abrir caminos hacia el interior del bosque, en la parte superior de la colina, generando un socavón que se encuentra inmediatamente cerro arriba de donde se encuentra nuestro hogar y asentamiento”, exponía Luis Navarro en un recurso de amparo patrocinado por el Observatorio de Derechos Humanos y Violencia Policial ante la Corte de Apelaciones de Puerto Montt el 18 de diciembre de 2020 (345-2020, reingresado como Recurso de Protección 1950-2020). En el relato acompañando de imágenes, se explica el peligro y terror sufrido por la comunidad:

“A medida que dichos surcos en el bosque fueron avanzando, comenzaron a lanzarse piedras de gran tamaño cuesta abajo, directamente dirigidas a nuestro hogar. Si bien resultará evidente de las fotografías, me gustaría recalcar que cada una de estas piedras, debido a su tamaño, peso y además, la trayectoria e inclinación desde la cual se lanzan a gran velocidad, implican una amenaza real, objetiva y concreta, a la vida y seguridad de toda mi comunidad” […] “El pasado sábado 12 de diciembre, día en que cayeron gran cantidad de piedras en las cercanías de mi ruca, aproximadamente a las 22 horas […]”

Toma de dron por la zona

“El día lunes 14 de diciembre, según consignamos por un video que haremos llegar a SSI, tuvimos que evacuar con urgencia por vía acuática, llevándonos a nuestros perros, debido al terror de las piedras, tierra y troncos de árboles nativos que comenzaron a caer a nuestro alrededor, con inmenso estruendo, debido a nuevos avances de retroexcavadoras. En el minuto que comenzaron a caer las piedras, mi hija menor (de 9 años) y mi señora, se encontraban trabajando en el invernadero, que fue impactado por una piedra, sin causarles lesiones, pero sí inmenso terror”.

En la sede vecinal de Llanquihue, junto a su familia, el 22 de diciembre el werken explicaba: “tuvimos que desalojar, es inhabitable, el hombre sepultará las rukas”. Ante la violencia de los hechos e inacción de las instituciones del Estado, la familia difundió nuevos videos en redes sociales y el caso se volvió viral a mediados de diciembre. El werken Navarro explica el tono y las palabras usadas en sus grabaciones: “usamos la lengua como arma de lucha, estamos defendiendo la tierra de las retroexcavadoras que Winkler manda. Por eso mi actitud en los videos, necesitamos ubicar a Llanquihue en el mapa”.

Toma de dron por la zona

Aunque la viralización en redes sociales visibilizó la violencia contra la comunidad huilliche y la destrucción del río Maullín, en opinión de la comunidad el actuar de las distintas autoridades y organismos estatales ha sido negligente. Además la inmobiliaria ha presentado el caso como un conflicto de usurpación a un privado que le impide el dominio de su propiedad y ejercer su libertad de empresa, pero de acuerdo a la opinión de la comunidad huilliche, se trata de un problema de racismo, colonialismo y ecocidio que es histórico y estructural. “El newen (vitalidad, fuerza) del río está tocado con esta intervención” señalan desde el lof Leviñanco Ta Leufu. La ribera del río es la frontera de vida donde hoy el extractivismo abre sus caminos de muerte.

Toma de dron por la zona

Una denuncia ciudadana por elusión ambiental, vulneración a Sitio Prioritario y daño ambiental logró que a mediados de febrero el Tribunal Ambiental ordenara la paralización de las obras por 15 días hábiles, pero ¿qué pasará después? En la segunda entrega ahondaremos en los problemas estructurales, así como en los procesos judiciales, el grave daño ambiental y las repercusiones sociales actuales que está teniendo este conflicto territorial y socioambiental.


Fuentes consultadas

Alcaman, Eugenio, Memoriales mapuche-williches. Territorios indígenas y propiedad particular (1793-1936), Conadi, Chile.

Almonacid, Joaquín, 2020, Confluencias del río Maullín: Modos de vida locales, conservación y proyecciones de una articulación territorial, Memoria para optar al título profesional de Antropólogo con mención en Antropología Física, Universidad de Concepción.

Álvarez, Daniela, 2016, Santuario de la Naturaleza urbanizado. La fragmentación de la propiedad periurbana como amenaza al área protegida del Río Cruces y Chorocomayo, Tesis presentada al Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile.

Bengoa, José (comp.), 2004, La memoria olvidada. Historia de los pueblos indígenas de Chile, Comisión Bicentenario, Presidencia de la República, Chile.

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Causas judiciales

Juzgado de Garantía de Puerto Varas: 3220-2020, 3353-2020, 3562-2020, 3694-2020, 346-2021

Corte de Apelaciones de Puerto Montt: 1645-2020,  345-2020, 1950-2020, 8-2021

Inicia campaña “Justicia para Fidel Heras Cruz, ríos libres”

Fidel Heras Cruz, defensor comunitario y autoridad agraria de Paso de la Reyna, Oaxaca, fue asesinado el 23 de enero de 2021.

Fidel Heras Cruz ha trascendido por su lucha y compromiso con su comunidad y su territorio; por la defensa del Río Verde y los bienes comunes.  

A partir del 14 de marzo, Día Internacional de Acción por los Ríos y contra las Represas, con la campaña artística que inicia hoy, cada vez más voces se suman a la exigencia de #JusticiaParaFidel y #RíosLibres    

Convocatoria para participar en la campaña “Justicia para Fidel Heras Cruz, ríos libres” https://www.educaoaxaca.org/convocatoria-para-participar…/  

Justicia para Fidel, defensor del Río Verde https://www.educaoaxaca.org/justicia-para-fidel-defensor…/  

Asesinan a Fidel Heras Cruz defensor comunitario de Paso de la Reina https://denunciaoaxaca.org/asesinan-a-fidel-heras-cruz…/  

MAPDER

Redlar

Ecosta Yutu Cuii

La Sandía Digital

Los Tejemedios

Desinformémonos

Otros Mundos – Chiapas

Radio Mundo Real

“DÍA INTERNACIONAL DE ACCIÓN CONTRA LAS PRESAS Y EN DEFENSA DE LOS RÍOS, EL AGUA Y LA VIDA”

🌊 Mañana #14DeMarzo se celebra el “Día Mundial de Acción en Defensa de los Ríos y en Contra de las Presas, el Agua y la Vida”.

Te invitamos a movilizarnos el martes #16DeMarzo, a las 11 hrs, en la #PresaCalderón en Jalisco #ZapotilloNoVa

No culpen a la lluvia, represar los Ríos no es la solución.

Es urgente #DebartirAlternativas sociales, equitativas y sustentables sobre nuestra #Agua. Les esperamos 💧

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Damming Rivers Is Terrible for Human Rights, Ecosystems, and Food Security

International Rivers

📌Happy #WorldHealthDay!
Our health and the health of rivers and freshwater ecosystems are deeply intertwined. Everyone has the right to healthy food, and clean water and air!

Damming Rivers Is Terrible for Human Rights, Ecosystems, and Food Security

Human Rights February 24, 2021

By: Deborah Moore, International Rivers Board Member Darryl Knudsen, Executive Director Michael Simon, former Senior Director of Strategy

This article was originally featured on Truthout

There’s some good news amid the grim global pandemic: At long last, the world’s largest dam removal is finally happening.

The landmark agreement, which was finalized in November 2020 between farmers, tribes and dam owners, will finally bring down four aging, inefficient dams along the Klamath River in the Pacific Northwest. This is an important step in restoring historic salmon runs, which have drastically declined in recent years since the dams were constructed. It’s also an incredible win for the Karuk and Yurok tribes, who for untold generations have relied on the salmon runs for both sustenance and spiritual well-being.

Xikrin Kayapo leaders in Altamira |Photo by: Atossa Soltani / Amazon Watch

The tribes, supported by environmental activists, led a decades-long effort to broker an agreement. They faced vehement opposition from some farmers and owners of lakeside properties, but in 2010, they managed what had seemed impossible: PacifiCorp, the operator of the dams, signed a dam removal agreement, along with 40 other signatories that included the tribes and the state governments of Oregon and California. Unfortunately, progress stalled for years when questions arose around who would pay for the dam removals.

The dam removal project is a sign of the decline of the hydropower industry, whose fortunes have fallen as the troubling cost-benefit ratio of dams has become clear over the years. The rise of more cost-effective and sustainable energy sources (including wind and solar) has hastened this shift.

This is exactly the type of progress envisioned by the World Commission on Dams (WCD), a global multi-stakeholder body that was established by the World Bank and International Union for Conservation of Nature in 1998 to investigate the effectiveness and performance of large dams around the world. The WCD released a damning landmark report in November 2000 on the enormous financial, environmental and human costs and the dismal performance of large dams. The commission spent two years analyzing the outcome of the trillions of dollars invested in dams, reviewing dozens of case studies and testimonies from over a thousand communities and individuals, before producing the report.

But despite this progress, we cannot take hydropower’s decline as inevitable. As governments around the world plan for a post-pandemic recovery, hydropower companies sense an opportunity. The industry is eager to recast itself as climate-friendly (it’s not) and secure precious stimulus funds to revive its dying industry — at the expense of people, the environment and a truly just, green recovery.

Hydropower’s Troubling Record

The world’s largest hydropower dam removal project on the Klamath River is a significant win for tribal communities. But while the Yurok and Karuk tribes suffered terribly from the decline of the Klamath’s fisheries, they were by no means alone in that experience. The environmental catastrophe that occurred along the Klamath River has been replicated all over the world since the global boom in hydropower construction began early in the 20th century.

A fish catch at the Siphandone on the Mekong River prior to the completion of the Don Sahong Dam. | Photo by Pai Deetes, International Rivers

The rush to dam rivers has had huge consequences. After decades of rampant construction, only 37 percent of the world’s rivers remain free-flowing, according to one study. River fragmentation has decimated freshwater habitats and fish stocks, threatening food security for millions of the world’s most vulnerable people, and hastening the decline of other myriad freshwater species, including mammals, birds and reptiles.

The communities that experienced the most harm from dams — whether in Asia, Latin America or Africa — often lacked political power and access. But that didn’t stop grassroots movements from organizing and growing to fight for their rights and livelihoods. The people affected by dams began raising their voices, sharing their experiences and forging alliances across borders. By the 1990s, the public outcry against large dams had grown so loud that it finally led to the establishment of the WCD.

What the WCD found was stunning. While large dam projects had brought some economic benefits, they had also forcibly displaced an estimated 40 to 80 million people in the 20th century alone. To put that number into perspective, it is more than the current population of present-day France or the United Kingdom. These people lost their lands and homes to dams, and often with no compensation.

Subsequent research has compounded that finding. A paper published in Water Alternatives revealed that globally, more than 470 million people living downstream from large dams have faced significant impacts to their lives and livelihoods — much of it due to disruptions in water supply, which in turn harm the complex web of life that depends on healthy, free-flowing rivers. The WCD’s findings, released in 2000, identified the importance of restoring rivers, compensating communities for their losses, and finding better energy alternatives to save rivers and ecosystems.

Facing a New Crisis

Twenty years after the WCD uncovered a crisis along the world’s rivers and recommended a new development path — one that advanced community-driven development and protects freshwater resources — we find ourselves in the midst of another crisis. The global pandemic has hit us hard, with surging loss of life, unemployment and instability.

But as governments work to rebuild economies and create job opportunities in the coming years, we have a choice: Double down on the failed, outdated technologies that have harmed so many, or change course and use this transformative moment to rebuild our natural systems and uplift communities.

There are many reasons to fight for a green recovery. The climate is changing even faster than expected, and some dams — especially those with reservoirs in hot climates — have been found to emit more greenhouse gases than a fossil fuel power plant. Other estimates have put global reservoirs’ human-made greenhouse gas emissions each year on par with Canada’s total emissions.

Meanwhile, we now understand that healthy rivers and freshwater ecosystems play a critical role in regulating and storing carbon. And at a time when biodiversity loss is soaring, anything we can do to restore habitat is key. But with more than 3,700 major dams proposed or under construction in the world (primarily in the Global South, with over 500 of these in protected areas), according to a 2014 report — and the hydropower industry jockeying for scarce stimulus dollars — we must act urgently.

Signs of Hope

So what would a strong, resilient and equitable recovery look like in the 21st century? Let’s consider one example in Southeast Asia.

Running through six countries, the Mekong River is the world’s 12th-longest river and is home to one of the world’s most biodiverse regions and the world’s largest inland fishery. Around 80 percent of the nearly 65 million people who live in the Lower Mekong River Basin depend on the river for their livelihoods, according to the Mekong River Commission. In 1994, Thailand built the Pak Mun Dam on a Mekong tributary. Six years later, the WCD studied the dam’s performance and submitted its conclusions and recommendations as part of its final report in 2000. According to the WCD report, the Pak Mun Dam did not deliver the peaking energy service it was designed for, and it physically blocked a critical migration route for a range of fish species that migrated annually to breeding grounds upstream in the Mun River Basin. Cut off from their customary habitat, fish stocks plummeted, and so did the livelihoods of the local people.

Neighboring Laos, instead of learning from this debacle, followed in Thailand’s footsteps, constructing two dams on the river’s mainstem, Xayaburi Dam, commissioned in 2019, and Don Sahong Dam, commissioned in 2020. But then a sign of hope appeared. In early 2020, just as the pandemic began to spread across the world, the Cambodian government reconsidered its plans to build more dams on the Mekong. The science was indisputable: A government-commissioned report showed that further dams would reduce the river’s wild fisheries, threaten critically endangered Irrawaddy dolphins and would block nutrient-rich sediment from the delta’s fertile agricultural lands.

Studies show that Cambodia didn’t need to seek billions of dollars in loans to build more hydropower; instead, it could pursue more cost-effective solar and wind projects that would deliver needed electricity at a fraction of the cost — and without the ecological disasters to fisheries and the verdant Mekong delta. And, in a stunning reversal, Cambodia listened to the science — and to the people — and announced a 10-year moratorium on mainstream dams. Cambodia is now reconsidering its energy mix, recognizing that mainstream hydropower dams are too costly and undermine the economic and cultural values of its flagship river.

Toward a Green Recovery

Increasingly, governments, civil servants and the public at large are rethinking how we produce energy and are seeking to preserve and restore precious freshwater resources. Dam removals are increasing exponentially across North America and Europe, and movements advancing permanent river protection are growing across Latin America, Asia and Africa.

Karen organizer speaking out to keep the Salween River free flowing, International Day of Action for Rivers | Photo by Photos by Wichai Juntavaro

We must use the COVID-19 crisis to accelerate the trend. Rather than relying on old destructive technologies and industry claims of new-found “sustainable hydropower,” the world requires a new paradigm for an economic recovery that is rooted both in climate and economic justice as well as river stewardship. Since December 2020, hundreds of groups and individuals from more than 80 countries have joined the Rivers4Recovery call for a better way forward for rivers and natural places. This paradigm will protect our rivers as critical lifelines — supporting fisheries, biodiversity, water supply, food production, Indigenous peoples and diverse populations around the world — rather than damming and polluting them.

The promise of the Klamath dam removals is one of restoration — a move that finally recognizes the immense value of free-flowing rivers and the key role they play in nourishing both the world’s biodiversity and hundreds of millions of people.

Healthy rivers — connected to watershed forests, floodplains, wetlands and deltas — are key partners in building resilience in the face of an accelerating climate crisis. But if we allow the hydropower industry to succeed in its cynical grab for stimulus funds, we’ll only perpetuate the 20th century’s legacy of suffering and environmental degradation.

We must put our money where our values are. Twenty years ago, the WCD pointed the way forward to a model of development that takes humans, wildlife and the environment into account, and in 2020, we saw that vision flower along the Klamath River. It’s time to bring that promise of healing and restoration to more of the world’s rivers.

This article was produced by Earth | Food | Life, a project of the Independent Media Institute.

Featured Image: Arundhati Roy and Medha Patkar protest against dams on India’s Narmada River | Photo by International Rivers

¡No A la Presa – Si A La Vida! Las y los jóvenes celebramos nuestro Río Verde

Educa Oaxaca

“¡No A La Presa – Si A La Vida!” es un video hecho por un grupo de jóvenes de diversas comunidades de la Costa de Oaxaca, donde el Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del Río Verde (COPUDEVER) defiende los territorios, bienes naturales y culturales de los pueblos chatinos, mixtecos, afro oaxaqueños y mestizos de la región de la Costa y Sierra Sur del estado de Oaxaca frente a los Proyecto Hidroeléctricos “Paso de la Reina” y “Río Verde”, además de otros proyectos extractivos. En varios talleres, organizados por el COPUDEVER y EDUCA, las y los jóvenes entre 11 y 19 años se capacitaron en producción audiovisual, desarrollaron una idea y juntos crearon el video. El video hecho con dispositivos móviles refleja de manera muy personal la importancia que tiene el Río Verde para ellos, ellas y sus familias y por qué vale la pena seguir defendiéndolo.

Más información en español: http://pasodelareina.org/https://www.educaoaxaca.org/rio-verde/https://nacla.org/news/2019/05/30/en-…